A un año del #YoSoy132 tod@s a la estela de luz.

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Video y actividades a un año del surgimiento de #Yosoy132

En la Ciudad de México, jóvenes conmemorarán un año del movimiento que surgió en la efervescencia electoral y se vio disminuido, pero no terminado, luego de la victoria de Enrique Peña Nieto.
Video y actividades a un año del surgimiento de #Yosoy132, #nosvemosel11M

(Foto: AN y Cuartoscuro/ Archivo 11 de mayo 2012)
Redacción AN
Mayo 10, 2013 1:38 pm

A un año del surgimiento del movimiento estudiantil “Yo soy 132“, en la Universidad Iberoamericana, jóvenes volverán a salir a las calles este sábado para recordar que sigue viva su exigencia de democracia en los medios y en el poder. 

“Hace un año (11 de mayo 2012) se escuchó fuerte el grito de “¡Atenco no se olvida!” en la Universidad Iberoamericana, una respuesta indignada por las violaciones de derechos humanos en San Salvador Atenco en 2006, los feminicidios en el Estado de México y, en general, por el pasado autoritario y represor del PRI y su candidato, Enrique Peña Nieto“, señaló el movimiento Más de 131 -detonador de 132- en un comunicado.

En plena efervescencia de las campañas electorales, las protestas de jóvenes que iniciaron en la Ibero se esparcieron como pólvora por el país, en las plazas, en las universidades y en los actos del entonces candidato priista y hoy presidente de México, quien finalmente triunfó.

Como Aristegui Noticias lo informó en su momento, la protesta emergió luego de que los estudiantes de la Iberoamericana fueran catalogados como “porros” en algunos medios de comunicación y por algunos priistas; tras ello, subieron a YouTube un video donde, con credencial en mano, afirmaron: “somos estudiantes, no acarreados y no porros”.

Este sábado planean concentrarse en la Estela de Luz, donde realizarán diversas actividades.

Ve el video conmemorativo:

Las actividades programadas:

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La noche que se fraguó el 11 de mayo en la Ibero
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La noche que se fraguó el 11 de mayo en la Ibero

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Óscar Balderas / @oscarbalmen

(10 de mayo, 2013).- Los clientes del Starbucks de la Torre del Caballito, al centro de la ciudad de México, no sabían que, junto a ellos, se fraguaba un plan para cambiar la elección presidencial.

En servilletas, hojas y anotaciones traídas desde casa, un estudiante del Tec de Monterrey y otros tres jóvenes diagramaban, la tarde del 15 de abril de 2012, ideas para cerrarle el paso rumbo a Los Pinos a Enrique Peña Nieto, quien entonces lideraba con holgura las encuestas electorales.

El viento que impregnaba de tierra las computadoras, y el ruido de avenida Paseo de la Reforma, comenzaba a cansar a los cuatro reunidos, quienes desde la 1:30 de la tarde afinaban los detalles para la primera coalición de estudiantes de universidades privadas preocupados por la posible imposición del PRI en la Presidencia de la República.

“Tenemos que juntar a todos: Tec, Ibero, Anáhuac, Autónoma de Guadalajara, la Universidad de Puebla, en Morelia, UIC [Universidad Intercontinental]… ¡a todos! Tenemos que mandar un mensaje fuerte de que nos preocupa que quede Peña”, decían entusiasmados.

Garabatearon nombres de escuelas, nombres de estudiantes que podían servir de voceros y que podían sumar a otros alumnos, profesores que podrían apoyar y, finalmente, unieron todo en un proyecto al que sólo le dejaron pendiente el nombre.

Cuando vieron terminado el trabajo, sonrieron. Exhaustos, escribieron una última indicación en el papel: el día de estreno de esta coalición sería en 10 días, el 24 de abril a la 1 de la tarde, cuando Peña Nieto fuera a la Universidad Iberoamericana para el foro “Buen ciudadano IBERO”.

Y ahí, pensaron, que Peña Nieto no se la iba a acabar.

***

El 20 de abril, cuatro días antes de que Peña Nieto asistiera a la universidad de Santa Fe, su equipo de prensa canceló el encuentro.

“Debido a cambios en su agenda de campaña, se cancela la participación del candidato presidencial de la coalición Compromiso por México (PRI, PVEM), Enrique Peña Nieto, programada para el próximo martes 24 de abril en la Universidad Iberoamericana, como parte del ejercicio universitario ‘Buen ciudadano Ibero’”, reportó la universidad aquel día.

Eso cambió los planes de la coalición de estudiantes de universidades privadas, que debieron reprogramar su acción contra el priista; mientras tanto, decidieron, en una cafetería cercana al Monumento a la Revolución, que “calentarían motores” con la visita de la panista Josefina Vázquez Mota en el Tec de Monterrey, campus Monterrey.

Ahí, el 25 de abril, la exsecretaria de Desarrollo Social pasó una mala tarde, como aparece en el video de Youtube “Le gritan a Josefina Vázquez Mota en el Tec de Monterrey”, publicado por el usuario “krlzmt”: varios estudiantes increparon a la abanderada del PAN con cuestionamientos sobre un presunto desvío de recursos en la Sedesol, la adhesión a su campaña de Juan Molinar Horcasitas – señalado por su posible responsabilidad en el incendio de la guardería ABC– y sus inasistencias a San Lázaro cuando era diputada federal, entre 2009 y 2011.

“¿Por qué metes a un asesino como Horcasitas a tu campaña?”, gritó un estudiante en el auditorio principal de la universidad, mientras Josefina veía, azorada, como aquel lugar que en 2006 votó abrumadoramente por Acción Nacional, ahora la criticaba hasta a gritos.

Ese primer experimento, en el que participaron amigos y contactos del grupo que se reunieron en el Starbucks, funcionó: diarios, radio, televisión y portales digitales consignaron la mala tarde para la panista, quien salió entre abucheos.

Y si eso era posible en un ensayo, pensaron, ¿qué se le podía hacer a Peña Nieto, si se organizaba, con detalle, una protesta más grande?

***

Ante las críticas en redes sociales – como el hashtag #MeDaMiedoComoAEPN — el exgobernador mexiquense reprogramó su visita a la Universidad Iberoamericana para el 11 de mayo a las 10 de la mañana.

Pero tres días antes, canceló por segunda vez con el argumento anterior: motivos de agenda. De nuevo, la presión en redes sociales funcionó y el equipo reculó: el 8 de mayo informó que, con un gran esfuerzo de logística, Peña Nieto asistiría al debate organizado entre los cuatro candidatos presidenciales y los estudiantes.

El anuncio activó a la coalición sin nombre en la cafetería El Péndulo de la calle Nuevo León, colonia Condesa: uno de los estudiantes parte de la comunidad Ibero, cuyo nombre pidió ser omitido, prestaría su casa en la colonia San Ángel, delegación Álvaro Obregón, para una encerrona de dos días hasta la madrugada del 11 de mayo.

El primer día, unos diez invitados crearon un grupo secreto en Facebook, al que sólo se podía acceder mediante invitación, llamado “Los candidatos a la Presidencia en la UIA”; el perfil, atribuido a alumnos de distintas carreras de Humanidades, mejoraba el plan usado contra Vázquez Mota.

La acción contemplaba distintas instrucciones como pancartas con mensajes duros, preguntas incómodas, quejas tipo “performance” y una convocatoria para que todo lo que sucediera adentro o afuera del auditorio José Sánchez Villaseñor quedara registrado en video y fotografía.

Habría gente de este grupo adentro y afuera; los bajo techo arremeterían con todo contra Peña Nieto; los sin techo, echarían porras y contendrían a los exalumos que, sabían, llevaría el PRI para apoyar a su candidato presidencial.

Todo quedaba a criterio de los participantes, pero había dos directrices básicas para las protestas: había que ligar a Peña Nieto con el expresidente priista Carlos Salinas de Gortari y dirigir las baterías contra el caso de San Salvador Atenco.

El segundo día, se juntaron cerca de 2 kilos de anilina roja para teñir las fuentes de la universidad, en reproche por la represión contra el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra; y se imprimieron en cartón 14 máscaras de Salinas de Gortari con sus respectivos resortes para usarlas como caretas.

El diseño se subió el 10 de mayo por la noche como imagen de perfil del grupo. Cuando se subió, decenas descargaron la imagen para imprimirla en cartón o papel y usarla la mañana siguiente.

La encerrona duró toda la noche. Miraron como, a medida que avanzaba el reloj, a los jóvenes de la casa en San Ángel se le alargaban las ojeras y los bostezos. Concluyeron casi al amanecer y algunos, sin dormir, condujeron hacia la Universidad Iberoamericana con su arsenal en las cajuelas de sus coches.

Vieron llegar a Peña Nieto, luego de una entrevista en radio con la periodista Carmen Aristegui, e inició el plan.

No en balde habían pasado en desvelo la noche que se fraguó el 11 de mayo de 2012, el día que marcó las elecciones presidenciales.

A un año del #YoSoy132

Epigmenio Ibarra

Tomado de: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180203

Percibo en muchos jóvenes, a los que emocionado y con la cámara al hombro seguí los pasos el año pasado cuando la esperanza de una trasformación democrática inundó las calles, un profundo y a mi juicio injustificado desaliento.

A ellos es que hoy, con gratitud, respeto y agradecimiento, quiero dirigirme.

Es cierto que aquello que querían y llegaron a pensar que podían evitar: una nueva imposición, el regreso del PRI a Los Pinos, se produjo.

Es cierto que Enrique Peña Nieto, a quien luego de “presumir” su responsabilidad en la represión a los comuneros de Atenco expulsaron de la Ibero, se sentó, pese a todo, en la silla.

Es cierto que el clamor “Fuera Peña” que corearon, con alegría y firmeza, decenas de miles no logró hacer mella en la siniestra y formidable maquinaria electoral priista.

Pudo más la desmemoria y el miedo de unos.

La miseria de otros.

El aplastante poder de la tv y el dinero combinados.

La falta de probidad y patriotismo de los responsables de sancionar la limpieza de los comicios.

La complicidad de aquellos que alguna vez se dijeron representantes de la alternancia democrática.

El cinismo de esos mismos que durante décadas nos han saqueado y que, de nuevo en el poder, se disponen a seguir haciéndolo.

Es cierto también que las calles se fueron vaciando.

Que las convocatorias, hechas a través de las redes sociales o transmitidas boca a boca, dejaron de tener ese efecto sorprendente y arrasador.

Pudo más, al parecer, el desencanto provocado por los resultados de una elección cerrada y severamente cuestionada que esa energía que parecía inagotable.

La primavera, pensaron y piensan aún muchos, duró muy poco.

No comparto esa idea. Porque tengo experiencia es que aún conservo la esperanza. Porque viví y registré esos días sé que esa fuerza telúrica ahí sigue; madurando, creciendo, transformándose.

Atrás quedó la coyuntura electoral que potenció al movimiento. Atrás quedó la euforia multiplicada por las marchas multitudinarias. Atrás también las motivaciones más inmediatas; la aspiración, la ilusión óptica más bien, de un triunfo rápido.

No se produce la demolición de un régimen que ha trastocado los valores, permeado, contaminado todos los ordenes de la vida en solo un proceso electoral al que, además, tan vertiginosa como tardíamente, se incorporan los jóvenes.

No se deshace la fuerza de los poderes fácticos, no se mella el inmenso poder de la tv con solo denunciarla; pero sí se inicia el proceso de liberación del país cuando se reconoce como primera prioridad la democratización de los medios.

¿Qué sería hoy de México sin esos jóvenes que la primavera pasada salieron a las calles?

No habría ya, casi, batallas por librar. El PRI hubiera arrasado y el remate del país se habría consumado de inmediato.

Ni esa “reforma” de telecomunicaciones, que no toca ni con el pétalo de un artículo, al duopolio televisivo existiría.

Menos la conciencia, cada vez más generalizada, de que esa concentración de señales, frecuencias, sistemas y canales es el lastre más pesado para la democracia.

Tampoco Elba Esther estaría en la cárcel —aunque cayó en ella más por traición que por justicia— ni se sentirían amenazados personajes con las manos manchadas de sangre como Felipe Calderón o los bolsillos repletos con dinero público como Romero Deschamps.

Una campaña gris y deslucida habría terminado como las encuestas, que resultaron ser falsas, señalaban.

Un PRI cómodo, “bendecido” por el voto, estaría haciendo, sin contención alguna, de las suyas.

Tuvo en cambio que forzar la máquina. Comprar votos a granel. Exhibirse. Esa falta de legitimidad lo amarra, aletarga sus movimientos, da espacio para la defensa de los bienes nacionales, para la búsqueda de la democracia que nos han negado.

Lo que la tv y sus opinadores digan del #YoSoy132 me tuvo entonces y me tiene ahora sin cuidado. No creo que hayan entendido entonces ni entiendan aún el movimiento.

Dije entonces que saldrían a buscar “la mano que mece la cuna”. Así lo hicieron. En eso siguen. Por ahí enfilaron —y lo seguirán haciendo— sus ataques.

El titiritero o el títere están siempre buscando los hilos.

Acostumbrados a manipular o ser manipulados, creen siempre verse en el espejo.

Nada saben del hartazgo, de la indignación ante tanta impunidad y tanta corrupción porque, a fin de cuentas, son beneficiarios y corresponsables de las mismas.

Menos saben de la lucidez, del nivel de comprensión de la realidad de una juventud a la que han caricaturizado siempre y a la que suponían rendida, aletargada, seducida.

Y menos todavía de una realidad con la que la tv, sobre todo en sus noticiarios, tiene, para decir lo menos, incompatibilidad genética.

No estuvieron en la asamblea de CU. No vieron la organicidad de un pensamiento colectivo que engarzaba, de mesa en mesa, demandas precisas, justas y urgentes.

Que hacía recuento de los hechos con una memoria puntual de los agravios y las luchas del pasado haciéndolas suyas.

No supieron entender que el movimiento no se quedó solo en la protesta. Que dio el paso a la propuesta. Que tiene principios, programa, una idea de país.

Yo en eso confío. Por eso celebro este aniversario con entusiasmo.

Inevitable para mí, cuando escribo esto para las y los compañeros del #YoSoy132 y cuando escribo también para los que sus pasos seguimos el año pasado, pensar en aquello que canta Silvio Rodríguez: “Madre, ya no estés triste, la primavera volverá. Madre, con la palabra: Libertad”.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com
http://www.twitter.com/epigmenioibarra

#YOSOY132: A UN AÑO DEL DÍA EN QUE EPN PROBÓ LA HIEL Por: Javier Rosiles Salas – mayo 11 de 2013 – 0:00

Tomado de: http://www.sinembargo.mx/11-05-2013/615495

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Debilitado, sin la fuerza que adquirió semanas después del 11 de mayo de 2012, el #YoSoy132 está ahora debilitado y disperso, pero no se descarta que una coyuntura social reagrupe a los estudiantes y resurja con fuerza. Fotos: Cuartoscuro. Ciudad de México, 11 de mayo (SinEmbargo).– “Verde, blanco y rojo son los colores de la Patria, no los de un traidor asesino”, era una de las frases escritas con plumón en cartulinas que sostenían estudiantes con máscaras de Carlos Salinas de Gortari, mensajes que contrastaban con los que mostraban, perfectamente impresos, jóvenes con camisas azules y copetes de hule espuma: “Contigo hasta Los Pinos” y “Estamos Contigo”. Aquel 11 de mayo de 2012, el entonces candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto, visitaba la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe. Un baño en remodelación, el de la estación de radio de la Ibero, la 90.9, lo obligó a bajar unas escaleras en busca de otro y permitió que fuera acorralado por estudiantes. El otrora inquebrantable candidato, con el rostro desencajado, no pudo más que soltar: “¿Pero por dónde vamos a salir?”. Las críticas y regaños en contra de los jóvenes “revoltosos” empezaron a ser replicadas por la generalidad de los medios. Los estudiantes se defendieron a través de Twitter y You Tube. Un video, de 11 minutos de duración y publicado el 14 de mayo, mostraba a 131 alumnos de la Ibero, credencial en mano, rechazando ser porros e infiltrados. “No están solos chavos, porque somos más de 131, yo soy el 132”, dijo ese día Denise Dresser en la radio. El movimiento nacía y adquiría nombre. El primer documento oficial del movimiento fue leído el 23 de mayo al pie de la Estela de Luz, mismo lugar en el que hoy, a partir de las 15:00 horas, se festejará su 132_iberoaniversario. El #YoSoy132 se asumía como “ajeno a cualquier postura partidista y constituido por ciudadanos”. Se señalaba también que buscaba esencialmente “la democratización de los medios de comunicación con el fin de garantizar información transparente, plural e imparcial para fomentar una conciencia y pensamiento críticos”. Un año después, la letra A rodeada por un círculo ha sustituido al signo de número. El movimiento #YoSoy132 luce debilitado, apenas sostenido por el trabajo que algunos jóvenes realizan organizados en células, en tanto que grupos anarquistas, que lo mismo toman la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que agreden a policías, salen a la calle a protestar y atraen la atención mediática. Todavía no se cumplía un año de la aparición del #YoSoy132 y ya dos de sus protagonistas habían decidido abandonarlo. Sus argumentos: prácticas autoritarias al interior y una insuficiente condena por parte del movimiento a actos violentos.

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Antonio Attolini, ex vocero de la asamblea local del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), trabaja hoy en Televisa. Rodrigo Serrano, estudiante de la Ibero y quien participó en la producción del video de los 131 estudiantes, es parte de Asuntos del Sur, un grupo de expertos (think tank) cuyo consejo consultivo está integrado, entre otros, por Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal). SÍMBOLO EN PAUSA Rodrigo dice haber dejado el #YoSoy132 en febrero, porque su participación había disminuido debido a que no estaba de acuerdo con ciertos asuntos, como el que se toleraran ciertos actos de violencia. Pone como ejemplo lo sucedido el 1 de diciembre de 2012, cuando ocurrieron disturbios con motivo de la toma de protesta de Peña Nieto como Presidente. “Después del 1DMX hubo sin duda detenciones arbitrarias, en las cuales no me involucré en la defensa de los detenidos, pero tampoco hubo una condena por parte del #YoSoy132 a los grupos que sí actuaron violentamente. Eso es algo que me tenía muy frustrado, en primer lugar, y en segundo lugar creo personalmente que 132 es un símbolo que hay que dejar descansar. Es como si hoy se luchara, guardando las respectivas diferencias, en el nombre de Miguel Hidalgo; Hidalgo fue muy importante para un momento, pero ahora no necesariamente es válido como ideario. En ese sentido, permanezco activo, sigo haciendo activismo, en las cosas que me gustan, en ciberactivismo, y que son cosas que no necesariamente marchaban con los intereses de la gente que conocía del 132. No me fui en malos términos, en ningún caso. Son muy, muy amigos, pero creo que hay que seguir moviéndose, que hay más cosas adelante que cosas atrás en la vida”, expone. Considera que el #YoSoy132 trazó un precedente muy importante para los movimientos estudiantiles en México, “sin embargo, la misma apertura del movimiento permitió que se ataran agendas que no necesariamente correspondían con la gente que en un principio lo apoyó”, advierte. Acepta que el movimiento no logró consolidarse, aunque apunta que quizá no podía ser de otra manera, pues nunca intentó ser una estructura o un partido político. En ese sentido, “funcionó muy bien en la coyuntura”, señala. “No sé si haya faltado algo como tal. Sin duda quienes lo empezamos éramos novatos, nadie nos entrenó para nada, nunca habíamos estado en movimientos sociales previamente, no teníamos experiencia política ni mucho menos, ni en organización ni nada. El movimiento fue casi todo lo que podría haber sido”, agrega. Insiste en que el movimiento sigue siendo relevante como símbolo, más que como estructura, aunque precisa que bajo la bandera de #YoSoy132 “hay gente haciendo cosas muy valiosas”. Estudiante de comunicación en proceso de titularse, Rodrigo está ahora interesado en impulsar el debate sobre la necesidad de una nueva Constitución. Además, al tiempo que hace ciberactivismo –pues está convencido de que las “nuevas herramientas de comunicación cambian todo el panorama de la relación entre el Estado y los ciudadanos y los ciudadanos entre sí”– organiza cursos para el proyecto “Mucho con poco” de Asuntos del Sur, que tiene como misión “asumir el desafío de perfeccionar los liderazgos” en América Latina. Dice haber aprendido mucho durante su participación en el #YoSoy132, como el hecho de que “hay muchas cosas que cambiar en este país”, por lo que lo estima y le tiene respeto. “Lo valioso del 132 no son necesariamente el plan de lucha o las reivindicaciones o las marchas. Lo valioso del 132 son los amigos, los noviazgos, las empresas que salieron de ahí, los otros movimientos sociales que salieron de ahí, las fundaciones que salieron de ahí, los matrimonios que salieron de ahí. Justamente 132 es un nodo de reconstrucción del tejido social donde los estudiantes se reconocieron a sí mismos”, concluye. NI LA SOMBRA Antonio Attolini dejó de participar en actividades del movimiento desde agosto pasado. Cuenta que junto con otros compañeros estaba convencido de que el modelo organizacional de #YoSoy132 estaba siendo rebasado por la diversidad de agendas, propiciada por los múltiples temas que presentaban las distintas asambleas locales. El movimiento llegó a agrupar a estudiantes de más de 100 universidades e instituciones educativas de todo el país. Fue por eso que propuso la descentralización del movimiento, dando mayor relevancia a las asambleas estatales. Su propuesta fue rechazada sin mayor argumento –sostiene– que el de que era una propuesta suya. “Eso mostraba que los miembros no votaban de manera autónoma respecto de su asamblea ni podían expresarse libremente”, afirma. “El movimiento #YoSoy132 replicaba en su interior prácticas tan autoritarias como las que en el exterior pregonaba combatir”, dice. “En ese momento me doy cuenta de que la relevancia política del movimiento ya está perdida y que las prácticas al interior son insostenibles porque ha habido una cesión de derechos en la que por tratar de entrar en una cómoda recepción y aceptación entre los pares se pudo sacrificar mucho del sentido político”, asevera. “Esa serie de rencillas, de roces, terminaron por hacerme a mí un caldo 132_serrano5de cultivo para el prejuicio y para el enojo que se centraba en mi persona, y contra eso ya no hay mucho que hacer. Por eso decido retirarme y dejar de asistir a las asambleas generales interuniversitarias”, agrega. A la última asamblea a la que asistió fue a la celebrada a mediados de agosto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Era la Octava Asamblea General Interuniversitaria, en la que se registraron un total de 136 asambleas locales y 210 observadores para participar. Califica al modelo organizativo del movimiento como anquilosado, oxidado y fallido. “La materialización política de una causa como lo es la democratización de los medios falló: las asambleas, los comunicados, la alta burocracia falló, no logró reconciliar las necesidades de un país que está cada vez más en el drenaje, en la cloaca y que falla su sistema judicial para garantizar derechos humanos. Fallamos nosotros en poder ofrecer una oportunidad de hacer las cosas distinto, eso falló”, asegura. “Pero de ninguna manera debe considerarse esto como un ataque, como una traición, debe considerarse esto como un área de oportunidad porque hoy tenemos por primera vez en muchísimos años una experiencia reciente de activismo estudiantil masivo que si bien falló permite un área de oportunidad para entender cómo entonces debemos hacer las cosas bien la siguiente vez, porque esas causas que nos motivaron en un primer momento siguen existiendo. Por lo tanto, es hora de dejar de ver al #YoSoy132 desde la óptica ideológica, romántica, hermética a la crítica y empezar a darnos cuenta de los muchísimos errores que cometimos”, señala. Para Attolini el movimiento logró esperanzar a muchos en su momento, pero hoy no es ni la sombra de lo que llegó a ser: “se ha decantado para ser un grupo de activistas que se conocen entre sí y que están posicionando una serie de agendas muy valiosas alrededor de los diferentes temas de los que podrían motivar una movilización política, pero no es ni la sombre de lo que fue en un primer momento”, enfatiza. “El #YoSoy132 puede quedar para algunos como un recuerdo del activismo y de la movilización política que tuvimos, para otros sigue siendo el camino de lucha, y es muy respetable. Se debe entender de esa manera: cómo es que el #YoSoy132 se ha ido decantando y ha dejado a un grupo de activistas trabajando ciertas agendas y cómo ha dejado a otros alejados de ella o alejados de ese movimiento, pero que a su vez siguen esperanzados en un México mejor trabajando por su lado”, expone.

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Y es que considera que el movimiento ha dejado de ser relevante y que de lo que hay que seguir hablando es de las causas que lo motivaron, como la alta concentración del mercado de la televisión en México. En efecto, de acuerdo con el Informe de resultados (2006-2012) de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), Televisa y TV Azteca controlan 95% de las concesiones de televisión abierta. Actualmente conductor del programa dominical Sin filtro, transmitido por Foro TV del Grupo Televisa, Attolini se defiende de las críticas por haber pasado del #YoSoy132 a trabajar en Televisa. Considera que pese a la existencia de medios alternativos que tienen su plataforma en Internet, la televisión sigue siendo el medio de comunicación por excelencia.

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En ese sentido, “es bien necesario que exista una empresa como Televisa; desaparecer Televisa traería más problemas que beneficios”, sostiene. Cuando le hacen la oferta para integrarse a Televisa la vio como una oportunidad: “Y dije: ‘bueno, la oportunidad está ahorita. Puedo ver esto como una fisura del sistema que se había mantenido hermético durante los últimos 60 años y nunca había permitido un espacio así y me lo están ofreciendo ahorita, no en 10 años, tomemos la avanzada y tratemos de demostrar que así es como deben hacerse las cosas’”, cuenta. Argumenta que el hecho de que colabore en Televisa no significa que se haya convertido en su aliado ni que avale “las prácticas mafiosas que he dicho constantemente que ésta tiene”, y pone como ejemplo el “contubernio” entre la ex Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal de Genaro García Luna y la empresa para el montaje de la detención de Florence Cassez Crepin. Varias reflexiones “me hacen tomar la decisión de entrar a Televisa y mostrar y tratar de abrir un camino para entender que debemos preparar la revolución para ganar. Nosotros que estamos en movimientos sociales debemos considerar 132_attolini2todos los espacios posibles para poder incidir en el cambio de las estructuras, en el cambio de la manera de pensar, en el cambio de la manera de decir las cosas e incidir en ellas en el pleno respeto de los derechos humanos. Ya no sirve considerar la lucha social desde la anquilosada y oxidada concepción de que hay que tomar al Estado por asalto, que hay que tomar las armas, que hay que eliminar a los malos y establecer una dictadura de los buenos”, sentencia. A sus 22 años, Attolini sigue estudiando las carreras de Ciencia Política y de Relaciones Internacionales en el ITAM, al tiempo que es parte del consejo asesor de The Girl Effect en su capítulo México. “Estoy tratando de propugnar por un modelo distinto de activismo, uno que te reconoce como ciudadano, que contribuye al margen y que no se deja apabullar por las críticas mayoritarias de un colectivo. Hay que seguir adelante, firme con las convicciones”, dice. “Hemos estado en esto antes, durante y a pesar del #YoSoy132 y así tiene que ser”, concluye. UN AÑO DE APRENDIZAJE Ignacio Martínez estudia su último semestre en la Ibero y, con su activismo, sigue dando vida al #YoSoy132, movimiento que sigue siendo relevante “porque los problemas por los que surgió siguen ahí y se agudizan al parecer con cada mes que avanza el gobierno de Peña Nieto”, asegura. Explica que el movimiento ha logrado construir una red a nivel nacional, conformada por distintas células y mesas de trabajo, como la de medios, migración y comunicación. Él es parte de la asamblea local de la Ibero #Másde131 y del proyecto Sentimientos de la Nación, en donde se encarga de la producción audiovisual de documentales. Admirador del cineasta coreano Park Chan-wook, Ignacio participó en la realización de Mi hermano el hombre, un documental de casi 22 minutos en el que, a partir de testimonios de vecinos, se da cuenta de los problemas de Ciudad Nezahualcóyotl y de las protestas de sus habitantes en contra de la militarización de sus calles. Un segundo documental, éste sobre la intención del gobierno del Estado de México de construir una carretera sobre la reserva ecológica del Parque Otomí-Mexica –proyecto al que se han opuesto varias comunidades ñañhús–, será estrenado durante el festejo de hoy. El #YoSoy132 ha convocado a reunirse en la Estela de Luz a partir de las 15:00 horas, en un acto identificado con el hashtag #NosVemosEl11M y calificado como una “acción de carácter político, festivo y pacífico”. Además del documental Pueblo grande, se presentará un avance de otro: Más de 132 historias. Habrá performance, intercambio de libros y bandas en vivo. Se ha pedido llevar una linterna y papel celofán rojo “para cambiar el color de la Estela”. ¿El movimiento #YoSoy132 logró consolidarse?, se le pregunta a 132_martinez2Ignacio. “Ha sido un largo año de aprendizaje para todos los que lo integramos, y creo que ahora estamos mucho más preparados para continuar con lo que venga, con lo que se vaya presentando. Creo que ya entramos en otra dinámica de tiempo, ya no estamos en una dinámica de urgencias como en la que estuvimos todo el tiempo, en la que teníamos que responder, responder y responder, sino que ahora estamos en una dinámica de trabajo, y pues comprendemos que el trabajo tarda su tiempo en que empiece a rendir frutos”, afirma. ¿MOVIMIENTO CÍCLICO? Para el académico de la Ibero Agustín Basave es innegable que el #YoSoy132 luce debilitado, que no tiene la fuerza que en algún momento tuvo y que se muestra un tanto disperso, aunque no descarta que en algún momento pudiera resurgir. “Hay que tener en cuenta que hay movimientos sociales, movimientos estudiantiles en particular, que son cíclicos, es decir, que pasan un tiempo de hibernación –valga la expresión–, que parecen desaparecer y luego resurgen con base en alguna coyuntura, en algún acontecimiento, alguna bandera, demanda, en fin. Entonces también podría ser ese el caso del #YoSoy132; podría ser que algo que ocurra en México en un futuro previsible lo haga volver a salir a la luz, reagruparse”, apunta. Basave considera que la firma del Pacto por México se debe en buena medida al #YoSoy132, lo que permite tener una idea de la relevancia del movimiento. “Si no hubiera habido esta manifestación de protesta en la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo del año pasado en contra del entonces candidato Peña Nieto probablemente él habría ganado la Presidencia de la República con el margen que las encuestas preveían, que estaba cercano a 50%, y el PRI habría ganado ambas Cámaras del Congreso de la Unión por mayoría absoluta”, advierte. “De alguna manera este movimiento estudiantil transformó lo que iba a ser una victoria absoluta en una derrota relativa, y las tres derrotas –la derrota relativa del PRI y las derrotas del PAN y del PRD– generaron tres incentivos de negociación y por eso se sentaron a la mesa los líderes de los partidos, los tres, y gestaron el pacto. Si el PRI hubiera ganado por ese margen tan amplio que se preveía y hubiera arrasado en las elecciones, no habría tenido ningún incentivo para negociar un pacto, habría podido gobernar con su agenda y con su mayoría en el Congreso; por eso digo que el Pacto por México de alguna manera le debe algo al #YoSoy132”, añade. –¿Qué opinión le merece que ahora las calles se encuentren ocupadas por grupos que se dicen anarquistas a un año de la aparición del #YoSoy132? –Estoy en contra de la violencia en todas sus manifestaciones. No acabo de entender bien a bien qué quieren estos muchachos de estos movimientos anarquistas. Conozco el anarquismo, conozco lo que dijo Bakunin y Proudhon, pero a estos grupos nuevos la verdad es que no les encuentro ni pies ni cabeza; a lo mejor simplemente no han divulgado qué es lo que quieren, pero estoy en contra de la violencia en todas sus manifestaciones. Me parece que no le hacen ningún servicio a México estas actitudes de agresión a terceros, no solamente a la policía, a las fuerzas del orden, sino también a ciudadanos, a transeúntes, a comercios, en fin. Creo que la violencia engendra violencia y no lleva a ningún lado. Lo lamento mucho, soy un socialdemócrata, creo en el cambio profundo en torno a la desigualdad, es decir, en el combate a la desigualdad social, el combate a la pobreza y desde luego el combate a la corrupción, pero por las vías institucionales y legales, y así lo entendió el movimiento #YoSoy132 y su origen, que es el movimiento #Másde131 de la Ibero. Ellos apelaron al cambio profundo pero por la vía pacífica; espero que si el movimiento resurge lo haga con este espíritu original.

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