Batalla por el espacio común

Batalla por el espacio común

Artículo tomado de: http://residentemex.com/batalla-espacio-comun

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La toma de posesión de Enrique Peña Nieto en San Lázaro, el primero de diciembre (mejor conocido en las redes sociales como #1DMx), representa un punto de inflexión para las manifestaciones públicas en el DF. Se sabía de la animadversión profunda de diversos grupos sociales hacia el nuevo presidente, de la lógica policial de las fuerzas federales y del choque inevitable entre ambos. “Es un momento que culmina un año de efervescencia de la movilización social, al que el Estado responde tanto con mensajes expresos como tácitos”. Se descreía, sin embargo, del papel que el gobierno capitalino terminaría por asumir.

La reacción de Marcelo Ebrard ante los medios, acusando a “movimientos anarquistas” (?) de orquestar los desmanes, fue apenas un síntoma. “El GDF está siguiendo el modelo Atenco casi como un manual: reprimen, hacen un uso arbitrario de la fuerza. Vuelven culpables de la violencia, de las agresiones y de su propia detención a los manifestantes, y después los libera progresivamente para disminuir la presión social. Hay un antes y un después del 1 de diciembre, porque constatamos que la ciudad de México no es el oasis de los derechos humanos que creíamos, que sigue habiendo pulsiones autoritarias y que la institucionalidad creada a través de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y el Programa de Derechos Humanos no ha podido frenar los abusos. Por otra parte, los destrozos, los daños y sus responsables no han sido debidamente investigados. Así, perdemos todos. Los responsables de los hechos delictivos están riéndose de nosotros, libres, a costa de un grupo de inocentes en la cárcel”.

© AVE-NADA

Habla Jesús Robles Maloof –activista por los derechos humanos, miembro de la organización civil Propuesta Cívica y de la Liga de Abogados 1DMx, creada para defender a los primeros presos políticos del peñanietismo–, quien abunda: “hubo una total violación de los derechos humanos. Las personas eran detenidas en lugares distintos a los de las acusaciones. Los casos estaban montados en mentiras, en opacidad; los videos de las zonas de las detenciones nunca han aparecido. Se violaron además todas las normas de respeto a los detenidos: hay casos documentados de torturas, de choques eléctricos, de robo e intimidación a periodistas. Una actitud de vandalismo institucional”.

Un día después se firmaba el Pacto por México, una nueva configuración partidista que pronto John Ackerman bautizó como el PRIANRD. ¿Qué implica en materia de derechos humanos? “El pacto está totalmente desorientado, desinformado. Hablan de crear una instancia para proteger a defensores y periodistas, y esa instancia ya existe; hablan de que en esta instancia estará representada la sociedad civil y ya lo está en el mecanismo de protección de derechos humanos; hablan de involucrar a la sociedad cuando esa es la tarea implícita de los partidos. La partidocracia en bloque se torna contra los ciudadanos que ejercen el derecho constitucional a la libre manifestación de las ideas. Se alinean en ese sentido: en clave de represión”.

¿De dónde proviene, sin embargo, la petición consensuada de castigo por parte de la sociedad, sin conocer siquiera la dinámica de las detenciones? Robles Maloof opina: “de una cultura que no es capaz de discernir, de llevar el análisis más allá de una imagen: es casi imposible romper el nexo que una persona realiza cuando ve a un joven destruyendo vidrios en Reforma, y que, televisión mediante, asocia con los detenidos. Son años de cultura y manipulación mediática que, en vez de propiciar una legítima expresión de combate a la impunidad, invierte el principio de presunción de inocencia. No es un sentimiento de justicia, sino de venganza, y la venganza es irracional e implacable”.

© AVE-NADA

Entonces, ¿cómo articular un movimiento que reivindique las manifestaciones públicas y los derechos humanos? “No debe abandonarse la calle. En el fondo se trata de una disputa por la ciudad, por el espacio común. Si permitimos que expropien ese espacio por medio de la intimidación asistiremos al fin de la política crítica, de la ciudadanía fuerte que manda a sus gobernantes. Los centros urbanos tienen la pretensión de civilización. Esa pretensión de orden, de paz pública en clave autoritaria, significa que todo lo no convencional debe ser ocultado o reprimido. Las detenciones del 1 de diciembre tuvieron como patrón a las personas no convencionales, personas que se encuentran en la marginalidad de esta ciudad, quizá no económicamente pero políticamente. Jóvenes que no son aceptados por el statu quo, y que han encontrado en los márgenes sociales vías alternativas de convivencia, de respeto y de aportación social. La verdadera izquierda de este país (no la de los partidos, sino la de las organizaciones civiles, los movimientos sociales como el #YoSoy132 e incluso la de las tribus urbanas que han sido criminalizadas; todas las personas con nuevas ideas sobre la ciudad, que construyen un nuevo paradigma en cuanto a convivencia social) debe estar a la altura de la responsabilidad histórica para evitar que el gobierno caiga en tentaciones autoritarias. Finalmente, los procesos de democratización de la capital se deben a sus ciudadanos, los gobiernos de izquierda no detentan esa legitimidad”.

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Acerca de soy132ipn

Red de estudiantes, docentes, trabajadores, investigadores y egresados del Instituto Politécnico Nacional

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